Ayer, 23 de septiembre, Amparo Sánchez presentó en el Clan Cabaret, de Alacant, de la mano de l’Aparadora, su libro La niña y el lobo.
Este es el texto que escribi para su presentación:
Dice l’Aparadora que el libro le ha encantado y que a ella le fascina, como a Amparo, reinventarse cada día, porque la vida nos espera llena de sorpresas cuando abrimos la caja de los tesoros que llevamos dentro y nos vestimos con ellos para atravesar el amor, el miedo y el dolor que nos va saliendo al camino. La niña la necesitamos siempre, para jugar, para seguir creciendo, para no perder la curiosidad y las ganas de ir más allá de los límites que nos han marcado. Y necesitamos a la adulta, que cuide de la niña y la agarre bien fuerte de la mano cuando el miedo aprieta.
Al lobo se le puede mirar de muchas maneras y entre la adulta y la niña se va haciendo camino.
No sé bien la diferencia que hay entre una niña y una adulta ni cuándo llega el momento de atravesar esa frontera que, en realidad, nunca se deja atrás. La niña que fuimos esta siempre a nuestro lado y cada jornada nos acompaña en la medida que nos hacemos cargo de nosotras mismas, de nuestros miedos y de nuestros deseos, de nuestras necesidades; en la medida que asumimos los riesgos de transitar nuestra propia senda, de aceptar el dolor de reinventarnos y disfrutar con la felicidad que nos depara comprobar la fuerza que la niña reúne para nosotras y que la adulta usa en su provecho.
El lobo no es el peligro; el riesgo real es no atrevernos a mirar en nuestro interior y usar a nuestro favor todos nuestros recursos desobedeciendo la ley no escrita que nos dice sed obedientes, sed sumisas, no preguntéis más, no hagáis más planes, no más preguntas. Esa voz que nos engaña a conciencia cuando nos dice que siempre hay algo o alguien más importante que nosotras mismas a quienes debemos de atender.
La niña y el lobo es un tesoro. Un tesoro que pertenece a Amparo Sánchez y que en su generosidad comparte con todas nosotras.
Aquella Amparito niña, que se quedó asombrada ante el relato del lobo pasea ahora con él de la mano y nos lo muestra. Aunque le queda asombro para rato, sabe que su fortaleza está en ese preciso lugar entre su abuela Manuela y su propia voz que la ayuda a transformar el dolor en gozo.
Lo que aquí cuenta es la biografía de un aprendizaje; es la narración de una vida que empieza apenas a los 14 años con un embarazo sorpresa y con un parto y que no acaba cuando a los 25 años pone fin a su diario. Es la construcción de una mujer que se convierte en dueña de sí misma y que convive con la duda para seguir buscando nuevas preguntas y se pone al mundo por montera.

Amparo Sánchez tiene el don de encontrar en el dolor su fuerza, y allí es donde descubrela felicidad de ser libre. Es la niña Amparito, la nieta de Manuela, la amiga de Esmeralda, la madre de Ángel. Es la camarera, la que cocina tapas, la que sirve copas en un puticlub, la que canta, la que llora con un blues, la que compone, la que tiembla, la que sangra cuando le parten la cara. Amparo, Amparito quiere, cree que quiere y quiere al hombre que la cela, que le pega, que le reclama que lo salve. Y ella aguanta, resiste desconcertada y aterrorizada, sin saber donde esta la diferencia entre lo que cree que es amor y le produce tanta angustia. Hasta que un día, comienza a mirar al lobo a los ojos y, entonces, emprende su propia ruta guiada por una voz, la suya, que le decía a través de su abuela, “te vas a salvar a ti misma: tú eres fuerte, tú has aprendido mucho, tú vas a ser una gran artista”.
