Taller. Sevilla. Las mujeres hacen memoria

Martes 22 de mayo, en Las Sirenas, Sevilla. Un taller organizado por la secretaría de la Mujer de CCOO de Sanidad. Hablaremos de historias, de metáforas, de silencios, de relatos. Miraremos en aquellas direcciones en las que se mueven las memorias y habrá sitio para todas.

María La Jabalina, por Lola López

Lola Lopez es una actriz de voz estremecedora, como lo era Margarita Xirgu. Lo sé no porque yo tuviera la suerte de escucharla, que no lo hice. El exilio suyo, su destierro… pero quienes me han hablado de ella, de La Xirgu, quienes la escucharon hablan del color, del humo fragil y rotundo de su …

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Clara Campoamor y otras republicanas

Revista Pueblos. Número 21. Mayo, 2006.


La luminosa fuerza de la libertad

Por Llum Quiñonero Hernández

«Las mujeres nunca descubren nada. Les falta, desde luego, el talento creador reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada más que interpretar mejor o peor lo que los hombres han hecho», son palabras de Pilar primo de Rivera, la mujer que durante 43 años dirigió la Sección Femenina, creada en 1934. Ella y su organización encarnaron la misoginia más conservadora que impregnaba la sociedad española de principios de 1900 y que arrastraba desde siglos. Sus principios se impusieron de la mano del golpe militar que en 1936 encabezó Franco, logró imponer sus usos durante cuarenta años de dictadura, bien asida de la iglesia católica como arma espiritual y del fascismo como teoría política. ¿Qué mujer podía sustraerse a tanto control?

Poco antes, en 1937, en plena resistencia armada, había escrito la anarquista Suceso Portales:
«Dos cosas empiezan a desplomarse en el mundo por inicuas: el privilegio de la clase que fundó la civilización del parasitismo, de donde nació el monstruo de la guerra, y el privilegio del sexo macho que convirtió a la mitad del género humano en seres autónomos y a la otra mitad en seres esclavos, creando un tipo de civilización unisexual: la civilización masculina que es la civilización de la fuerza y que ha producido el fracaso moral a través de los siglos».

Entre estas palabras, las de Pilar Primo de Rivera, pronunciadas en 1942 y las de la costurera anarquista Suceso Portales, publicadas en la revista número 10 de Mujeres Libres en 1938, sólo habían pasado cuatro intensos años.
Con el triunfo de los golpistas, la sociedad española se quedó sin más memoria que la impuesta. Y los debates sobre derechos y los derechos mismos fueron eliminados a cañonazos, en demasiadas ocasiones llevándose también por delante a quienes los defendían.
Desconocemos a donde nos hubiera conducido las transformaciones republicanas de no haber triunfado Franco pero lo que si sabemos es la larga lista de amarguras y frustraciones que supuso la derrota para las generaciones de mujeres que lo perdieron todo.
Visto desde el lugar de nuestro presente, sabemos que el marco legal no cambia la sociedad en una generación, pero también tenemos ahora la certeza de que es esencial para que la metamorfosis comience a producirse. Y la República, con todas sus contradicciones, fue el escenario político donde se emprendió la modernización de una España dominada por el más rancio e inquisitorial catolicismo que consideraba a las mujeres seres inferiores. Por esas nuevas expectativas que brindaba la ley se comprometieron millones de mujeres con su voluntad, con su experiencia, con su vida.
Ahora, setenta y cinco años después, como si saliéramos de un mal sueño, una vez más tratamos de entender lo ocurrido.
De nuevo dirigimos la mirada hacia aquella experiencia política y existencial que trató de modernizar la España del siglo XX, y de los rescoldos de tanta hoguera, aún destaca la luminosa fuerza de la libertad que imaginaron. Pero para reconocerla hemos de transitar también por los caminos destruidos por el franquismo y aún por los senderos repletos de minas que comenzaron a abrirse levemente a partir de una Transición Política que se negoció a cambio de un olvido imposible. Somos todavía parte de aquella tempestad que empezó cuando la izquierda y las mujeres comenzaron a reclamar un nuevo orden social y pareció hacerse realidad.
Setenta y cinco años después de aquel 14 de abril de 1931, vuelven los ecos de aquellas voces como impulsadas por la fuerza de la propia historia, como olas que tomaran fuerza en su inercia. Hasta aquí llegan también las reflexiones de Clara Campoamor, que con tanta soledad defendiera el derecho al sufragio femenino en el parlamento republicano. En su libro “El voto femenino y yo, mi pecado mortal” se quejaba con amargura de las resistencias al cambio, ella a quien la misoginia dominante acusó de haber hecho fracasar (por el voto femenino) a la izquierda en las elecciones de 1934. La mujer –decía Clara Campoamor en 1935—no ha dado un paso más en el orden civil ni en el administrativo y en ambos se ve constantemente arrebatar beneficios y situaciones que continúan vinculadas al privilegio masculino, aunque las pruebas de capacidad hayan sido análogas para los dos sexos”.
Clara Campoamor fue una pionera solitaria. Murió en 1972, en Lausanne alejada de las nuevas generaciones de militantes feministas que comenzábamos a balbucear entonces su nombre, a devolverle la dignidad de su causa. Pero ella tal vez no lo supo entonces.

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Elogio de la dificultad, Estaniaslao Zuleta.

Este texto es un regalo, yo así lo sentí cuando di con él, en este territorio cibernético que hace posible tantos encuentros. Por eso lo traigo a mi página. espero que os resulte tan estimulante y provocador como me pareció a mi. Una llamada a la acción desde la responsabilidad, un sueño posible; el de buscar el modo de ser nosotr@s mism@s.

Estaniaslao Zuleta
Estaniaslao Zuleta ©Wikimedia cc

Elogio de la dificultad. La pobreza y la impotencia de la imaginación nunca se manifiesta de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de cucaña. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte. Y, por tanto, también sin carencias y sin deseo: un océano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrición. Metas afortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes.
Todas estas fantasías serían inocentes e inocuas, sino fuera porque constituyen el modelo de nuestros anhelos en la vida práctica.

Aquí mismo en los proyectos de la existencia cotidiana, más acá del reino de las mentiras eternas, introducimos también el ideal tonto de la seguridad garantizada; de las reconciliaciones totales; de las soluciones definitivas.

Puede decirse que nuestro problema no consiste solamente ni principalmente en que no seamos capaces de conquistar lo que nos proponemos, sino en aquello que nos proponemos: que nuestra desgracia no está tanto en la frustración de nuestros deseos, como en la forma misma de desear. Deseamos mal.

En lugar de desear una relación humana inquietante, compleja y perdible, que estimule nuestra capacidad de luchar y nos obligue a cambiar, deseamos un idilio sin sombras y sin peligros, un nido de amor, y por lo tanto, en última instancia un retorno al huevo. En vez de desear una sociedad en la que sea realizable y necesario trabajar arduamente para hacer efectivas nuestras posibilidades, deseamos un mundo de satisfacción, una monstruosa sala-cuna de abundancia pasivamente recibida.

En lugar de desear una filosofía llena de incógnitas y preguntas abiertas, queremos poseer una doctrina global, capaz de dar cuenta de todo, revelada por espíritus que nunca han existido o por caudillos que desgraciadamente sí han existido.

Adán y sobre todo Eva, tienen el mérito original de habernos liberado del paraíso, nuestro pecado es que anhelamos regresar a él.

Desconfiemos de las mañanas radiantes en las que se inicia un reino milenario. Son muy conocidos en la historia, desde la Antigüedad hasta hoy, los horrores a los que pueden y suelen entregarse los partidos provistos de una verdad y de una meta absolutas, las iglesias cuyos miembros han sido alcanzados por la gracia –por la desgracia– de alguna revelación. El estudio de la vida social y de la vida personal nos enseña cuán próximos se encuentran una de otro la idealización y el terror. La idealización del fin, de la meta y el terror de los medios que procurarán su conquista. Quienes de esta manera tratan de someter la realidad al ideal, entran inevitablemente en una concepción paranoide de la verdad; en un sistema de pensamiento tal, que los que se atreverían a objetar algo quedan inmediatamente sometidos a la interpretación totalitaria: sus argumentos, no son argumentos, sino solamente síntomas de una naturaleza dañada o bien máscaras de malignos propósitos.

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El Parlament Valencià premia a Cristina Piris

Cristina Piris se fue, desapareció hace ya cuatro años y nos dejó desconcertados, como deja siempre la muerte a los vivos. Ahora, nos vuelve a reunir para celebrar su nombre y su fuerza en un homenaje de reconocimiento hecho a través del Parlamento Valenciano. Me pidieron que asistiera a la entrega de premios en nombre …

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Escuela de empoderamiento de Basauri. Taller: La memoria de las mujeres, la despensa de la vida

El taller tuvo lugar en la Escuela de Empoderamiento de la Concejalía de Igualdad, del Ayuntamiento de Basauri, el pasado fin de semana. Un pequeño grupo de veinte mujeres trabajamos a los largo del fin de semana sobre Historia y Memoria. Dedicamos un espacio a la palabra y otro, merecido, al silencio: a indagar su …

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Los relatos de nuestra historia, desde Alicante a Rumanía, pasando por Colombia.

Ismael Gutiérrez, el tutor de este grupo, del Instituto De Enseñanza Secundaria Leonardo da Vinci, en el barrio de La Virgen del Remedio, en Alicante, me invitó a dar un breve taller sobre la Memoria Histórica,a este curso al que él imparte clases. Repasamos el enunciado de nuestras historias, de nuestras memorias por la historia …

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