Revista Andalucía en la Historia, Junio, 2009
Dejar lugar a la luz
(…) El relato frío de la guerra, de las batallas, de las razones políticas puestas unas delante de las otras, no son suficientes. Hay que contabilizar, documentar, corroborar: pero hay que ir al fondo, allí donde lo oscuro y turbio deja lugar para la luz. Allí donde nos alimentamos cada día y nos abrigamos por las noches.
Que el tiempo de sosiego nos sirva para aceptar lo que somos, lo que fueron; para descubrir las luces cegadoras y las sombras que atravesaron nuestra madres, nuestras abuelas, nuestras deslumbrante bisabuelas; madres cuando el hambre se entretenía y resultaba imposible estrenar un vestido el domingo de Ramos ni ningún otro domingo.