Aquel otoño imperdonable
Lleno de nadies que miraban nada, agujereados
Aquel otoño, alacrán, aquel otoño robado de uno en uno.
Llegó el lunes amarillo
y después, un martes verde,
el miércoles amaneció rojizo,
el jueves se aceleró de azul
y el viernes se puso todo negro, el sábado fue gris,
tan gris, que no llegó al domingo.
Y ahora, tomad asiento y esperad.
Nadie vendrá a atenderos.
No olvidéis cerrarle la boca a los pequeños.