Me equivoqué de edad, de rabia, de quejido.
Me equivoqué de lugar, de piel y de tarea
Me equivoqué de dolor, de crisis, de torpeza.
Me equivoqué de llanto, de corazón, de brillo
Me equivoqué de camino, de aliados, de certezas
Me equivoqué de paisaje, de letra, de minuto, de lápiz, de sentido
me equivoqué de cuerpo, de contrario, de blanco en las paredes
Me equivoqué de gafas, de objetivo,
equivoqué mis fuerzas, mis ruidos
Equivoqué mi día, en fin, mi desayuno.
Equivoqué mi traje de domingo, mi salario.
Equivoqué las letras, las lenguas, los acentos
Me equivoqué de cuna, de viento, de polvo en los zapatos
Equivoqué las caras, los meses, los cristales
Me equivoque de mar, de movimiento.
Me equivoqué de tarde, de noche y de mañana.
Tenías razón en cada cosa que dijiste
y en algunas más, que te callaste
Salí desnuda al sol sin ser llamada.
Confundida como estaba,
la luz se apagó mientras ardía.